Desarraigo


                                      
                                                                             Euqueria Zamora

Cuando emigramos a otro país, el corazón se pone triste y se siente una gran pena en un rincón de la conciencia difícil de explicar. Esta pena la experimentas  cuando ya has pasado la frontera y tu estatus social ha pasado  a  la categoría de emigrante. La pena se multiplica a cada instante porque realmente lo que querías hacer era  quedarte en tu Tierra, con tu familia y amigos... pero no tenías elección.


Lo paradójico de esta situación es que para muchos cubanos, especialmente para los que nunca han sentido el dolor del desarraigo porque siguen recorriendo las mismas calles donde nacieron pero  padecen la pena de no saber qué cocinar al otro día para sus hijos, es inexplicable que te puedas sentir triste, cuando has conseguido en unos pocos años lo que en tu país no hubieras podido tener aun trabajando como una hormiguita hasta la jubilación.

Para los que se quedaron, "eres una disconforme y si tanta pena tienes de  no poder respirar  el aire lleno a salitre de tu Caribe, por qué no  regresas para que sepas lo que es bañarse sin jabón".

Mirándolo así, razón no les falta pero..., qué difícil es regresar a las penurias económicas que dejaste, a las guardias cederistas, a la doble moral en pos de la supervivencia  y miles de otros peros difícil de recoger en estas líneas. Pero si quisiera realmente regresar a mi Isla, no  podría hacerlo  como se pudiera pensar.

Yo puedo salir y entrar a Finlandia las veces que quiera. No le tengo que rendir cuentas a NADIE. Me pudiera pasar 200 años fuera de esta península  y no perdería los vínculos que he forjado en estos 12 años de convivencia con ella.

En Cuba, por el contario, si te vas a vivir al extranjero, pierdes todos los derechos cuidadanos que pudieras tener  si no regresas en el espacio de tiempo que te dieron para ausentarte  que suele ser de tres meses. Entre estos derechos está el poder votar al delegado  al poder popular, a estudiar, a trabajar, a regresar sin consecuencias, a mantener el derecho sobre tus bienes personales, etc.


Claro, que si tu viaje es rumbo a Miami o a Puerto Rico la confiscación toca a tu puerta en el mismo momento que empiezas con los trámites. En pocas horas van a tu casa unas personas con caras muy serias  para hacer  un inventario minusioso de todas tus pertenencias las cuales deben estar en su mismo sitio a la hora de tu salida si no quieres perder el vuelo.


Pero si tu viaje es a otra parte del Planeta Tierra, te dan una especie de Carta de Libertad por tres meses. Si eres un profesional: profesor, ingeniero,etc,creo que los doctores están excluidos de esta lista, los trámites en la Oficina de Emigración  no comenzarían hasta que  el  ministerio al que pertece tu centro laboral ,no te de permiso para que te puedas ausentar de tu puesto de trabajo. Si no regresaras al país en tiempo, entonces tendrías que pedir una prórroga en la embaja cubana del país donde te encuentres por un máximo de un año, según creo recordar.


Dicha prórroga costaba hace unos años 500 Marcos Finlandeses al mes.  Si por alguna razón no pudieras pagar este impuesto en el tiempo previsto, pues automáticamente los bienes que dejaste en Cuba son confiscados  y los dueños pasarían a ser  personas que tú no conoces ya que tus familiares, en este caso, no tienen derecho a nada de lo que dejaste. Pero además, caerías en la categoría de quedado, lo que te convertiría además en un apátrida y enemigo de la sociedad.

Hace unos meses, mi hijo Abel empezó los trámites en la embajada de Helsinki para solicitar un PRE (Permiso de Residencia en el Extranjero). Èl vino para acá  hace unos 10 años y no regresó porque una madre cubana tiene que estar cerca de sus hijos y porque empezó a estudiar tan pronto llegó. Pues la semana pasada le informaron que no podían continuar con este trámite ya que no se habían dado cuenta que él había perdido TOTALMENTE el derecho a este estatus, que es el que tengo yo, porque no regresó a Cuba en el tiempo previsto. Pero, la embajada no le ha devuelto los 400 Euros que él había pagado por este trámite ni creo que se lo devolverán.


Por este motivo,es decir por haberse quedado a vivir con su mamá, dónde tenía que estar,mi hijo solo pudiera estar en Cuba un máximo de 2 meses. Indignante, pero cierto.
Lo que cabría preguntarse es si un joven de 18 años, que eran los años que tenía cuando vino, podía pagar los 500 Markos de  la prórroga para evitar el castigo al que está sometido. Porque para él, no poder ir a Cuba cuando quiera y por el tiempo que quiera lo considera un castigo institucional en toda regla.


Por eso es bueno tener el dichoso PRE, de esta forma no pierdes ciertos derechos si es que  no te fuiste para los EE.UU y porque puedes estar en Cuba por un máximo de un año si quisieras aunque no puedas trabajar, ni estudiar,ni hacer nada de nada en ese año que  quisieras estar y sientas como si alguien estuviera acechándote a cada instante.


Si después de haber vivido en el extranjero, quisieras fijar tu residencia en Cuba, pues sería un trámite más complicado que el de salir y si por fin te aceptaran de regreso te quitan el pasaporte ipso facto y  si quisieras viajar al extranjero, tendrías que iniciar los trámites otra vez  y ... mejor es ir de turista cuando puedas y tratar de luchar  el  desarraigo oyendo Salsa y hablando via SKYPE con tus amigos cubanos  regados por el Mundo.


¿Habrá otro país en el  Mundo  donde sus nativos pierdan el derecho a residir en  su ciudad de siempre cuando quieran después de haber vivido en el extranjero?

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